El intendente Dante Velázquez entregó un subsidio a la Escuela de Arte Javier Pantaleón y recorrió junto a docentes el nuevo Centro Cultural que se levanta como emblema del talento puneño. “Será la casa de todos los artistas, desde la infancia hasta la tercera edad”, afirmó el mandatario.
La cultura como política de Estado
La ciudad de La Quiaca atraviesa una verdadera primavera cultural. En una jornada colmada de emoción y compromiso institucional, el intendente Dante Velázquez hizo entrega de un subsidio económico a la Escuela de Artes Javier Pantaleón, en el marco de un nuevo aniversario de su fundación. El gesto no fue simbólico: refleja una clara apuesta por el arte como motor de identidad, cohesión y desarrollo.

El director del establecimiento, Severiano Cussi, junto a los docentes Alfonso Yugra, integrantes de la banda de música y otros colegas, recibió el aporte en el despacho municipal. “Fue una sorpresa. Este apoyo nos da aire para seguir adelante con proyectos que nos permiten mostrar el talento de nuestros chicos”, expresó emocionado Cussi, visiblemente conmovido.
El Centro Cultural: una promesa en construcción
La jornada incluyó una visita al avance de obra del nuevo Centro Cultural de La Quiaca, una infraestructura sin precedentes que ya deja ver su silueta entre vigas, maquinaria y sueños. El ingeniero Emanuel Churquina explicó que se trabaja intensamente, con más de 46 obreros movilizando materiales y pasión: “Estamos vaciando vigas, más de 8 metros cúbicos de hormigón. Este es un trabajo que nos llena de orgullo”.

El intendente destacó la voluntad del equipo técnico y operativo: “Esta obra significa recuperar nuestro cine, nuestro anfiteatro, nuestros espacios para exposiciones. No hay pueblo sin memoria cultural, sin expresión artística. Por eso esta será la casa de todos los artistas de la Puna”.
Una visión federal del arte
Los propios docentes reconocieron que se trata de un proyecto que no sólo dignifica a los artistas locales, sino que posiciona a La Quiaca como un faro de cultura regional. “Nuestros chicos empiezan aquí, muchos se van a estudiar a otras provincias, pero no siempre tienen un espacio al volver. Este Centro Cultural es una invitación a quedarse, a compartir, a crecer desde nuestras raíces”, expresó uno de los profesores presentes.
Además, se resaltó la relevancia de integrar a todas las edades, incluyendo a personas mayores que también hacen arte desde el silencio y la persistencia. “Este será el templo de nuestra memoria y creatividad”, se oyó decir entre los presentes.
Más que un subsidio, una apuesta al futuro
La entrega del subsidio no fue un hecho aislado, sino parte de una política que busca dar valor agregado al trabajo artístico y educativo, como lo señaló Velázquez: “Esto no es un regalo, es un reconocimiento a quienes hacen cultura a pulmón. Ver a un joven donar su instrumento a la escuela después de haberse capacitado, te muestra la grandeza que habita en esta tierra. Nosotros apostamos a esos gestos, a esa comunidad que no se rinde”.
La acción se suma a una estrategia de resignificación del patrimonio cultural, donde cada piedra y cada partitura cuentan. El proyecto busca que La Quiaca no sea sólo una ciudad de paso, sino un destino de creación.
Una ciudad que se proyecta al país
El intendente adelantó que en la próxima Feria del Libro se realizará la presentación oficial de la antología “El Cóndor Gris” del escritor José María Ochoa, otro hijo dilecto de La Quiaca que refleja en letras el espíritu de esta transformación.
Velázquez concluyó: “La cultura no es un gasto, es una inversión. Por eso vamos a seguir apostando. La Quiaca es la ciudad más alta del país, y desde aquí vamos a elevar también nuestros sueños”.
