En la agreste y resiliente ciudad de La Quiaca, Pedro Pascuttini, candidato del Frente Primero Jujuy Avanza, ofreció ante la prensa un mensaje que combinó emoción, memoria y compromiso político. Su voz, atravesada por la experiencia personal y la claridad programática, se erigió como la de un candidato sólido de cara a las elecciones del 26 de octubre.
“Venimos de abajo, de una familia humilde, de padres trabajadores y luchadores”, recordó Pascuttini con la sencillez de quien habla desde la vivencia y no desde el discurso vacío. En esas palabras, el público encontró identificación: la certeza de que el esfuerzo, la educación pública y la solidaridad son la argamasa de la movilidad social. “Nuestros padres nos enseñaron la cultura del trabajo, del respeto y del esfuerzo. Y también a soñar, porque si uno se propone algo en la vida, lo puede lograr”, agregó, levantando una ovación entre quienes lo escuchaban.
Pascuttini no rehuyó la pregunta clave: ¿qué decir a una generación descreída de la política? “Lo que fue, ya fue. No podemos resolverlo, pero sí aprender de la experiencia. Nuestro compromiso es crear condiciones para que los jóvenes tengan oportunidades, no solo de estudiar, sino de quedarse en su tierra con trabajo y dignidad. No venimos con promesas mágicas, venimos con un camino paso a paso, recto, sostenible”, afirmó. Con ese énfasis, reclamó superar la grieta y propuso “un país del amor, de la solidaridad, de la educación y el trabajo público”.
El tema de la minería y los recursos de la puna ocupó un capítulo central de su mensaje. “No estamos en contra de la minería sustentable, pero no puede ser que las riquezas se vayan y nos dejen la desertificación. Queremos una ley que asegure que las regalías mineras se destinen a infraestructura, a cosecha de agua y a proyectos productivos locales”, subrayó. Con tono firme, denunció la centralización presupuestaria que mantiene a los pueblos en abandono: “No podemos quejarnos del centralismo de la Nación si la provincia también concentra todo. Los actores locales tienen que hacerse cargo de los recursos hídricos, de los caminos, de las escuelas. No puede ser que un comisionado municipal no pueda cambiar un vidrio”.

En la altura de La Quiaca, donde la vida es lucha contra el frío y la geografía, Pascuttini trazó una épica de reconstrucción: “Queremos que nuestros hijos no tengan que emigrar, que puedan soñar y quedarse en sus lugares. Queremos que la puna vuelva a producir maíz, ajo, cebolla, leche y carne, como lo hacía históricamente. Ese es nuestro proyecto de provincia: trabajo, descentralización y desarrollo humano”.
La presentación fue más que un acto político: se sintió como un manifiesto fundacional. En un contexto donde la pobreza ha sido la marca indeleble de generaciones enteras, Pascuttini pronunció la frase que ya se volvió consigna: “Dios nos ayudará, nunca más la pobreza en Jujuy, venid aquí, donde el peronismo se hace carne en trabajo, familia y paz”.
Con este encuentro en la frontera norte, el Frente Primero Jujuy Avanza envió un mensaje claro: la esperanza ya no es una ilusión lejana, sino un proyecto concreto en manos de un hombre que habla con la legitimidad del trabajo y que promete devolver a los jujeños lo que la política les negó durante demasiado tiempo.
