En la zona de Ruta 5, el Mercado Juana Azurduy —popularmente conocido como el de las chicharoneras— se convirtió en símbolo de perseverancia y organización comunitaria.
La vicepresidenta del mercado, Noemí Valdiviezo, relató el largo camino que debieron recorrer desde la construcción inicial de los locales:
“En la gestión de Blas Gallardo desapareció el material, nos cerraron las puertas de la municipalidad, nos quitaron el WiFi y hasta intentaron sacarnos los locales. Fueron años muy difíciles, pero nunca dejamos de luchar”.

La dirigente recordó que, desde 2019, las casetas habían sido entregadas sin baños, lo que afectaba tanto a las vendedoras como a los clientes. Las familias que acudían a consumir comida o a los servicios del predio se encontraban con la falta de una infraestructura básica.
Hoy, la habilitación de los baños se logró gracias al apoyo del personal de Obras Públicas del municipio y al diálogo directo con el intendente Dante Velázquez, quien se comprometió a resolver esta deuda histórica.

Valdiviezo subrayó que la obra es más que un detalle técnico:
“Parece algo pequeño, pero es fundamental. Aquí en Ruta 5 no había un baño público y eso afectaba a nuestras ventas y a la comodidad de los vecinos. Ahora trabajamos con más dignidad y los clientes tienen mejores condiciones”.
La vicepresidenta valoró también que la obra se concretara con un modelo de gestión participativa: el esfuerzo de las locatarias, sumado a la decisión política de la actual gestión, permitió alcanzar un resultado esperado por más de ocho años.
