El espíritu cultural de la Manka Fiesta 2025 volvió a brillar en el escenario Pantaleón Barrojo, donde se desarrolló el Concurso de Copleritos, una jornada que combinó emoción, tradición y talento.
Niños y niñas de distintas escuelas subieron al escenario con su caja, su tonada y su orgullo puneño, demostrando que la copla sigue viva en las nuevas generaciones.
Los jurados responsables del certamen —Mariano Cruz, Gaspar, y Seberiano Cussi— destacaron el valor educativo y cultural del evento, y coincidieron en un mensaje común: “hay que seguir cultivando nuestra identidad, nuestras raíces y nuestra música tradicional”.
Una experiencia educativa y cultural con sello propio
El profesor Mariano Cruz se mostró emocionado por la experiencia, destacando la importancia de que los niños aprendan a presentarse frente al público y valoren su propio patrimonio sonoro.
“Fue una experiencia hermosa. Ver a los chicos en el escenario, tocando su caja, cantando sus coplas con tanta emoción, es algo que nos llena de orgullo.
Esta música es nuestra identidad, es nuestra cultura. En la escuela se enseña mucha música extranjera, pero no debemos olvidar que lo más valioso está aquí, en nuestra tierra”, expresó Cruz.
El docente también resaltó el trabajo de los maestros y familias que acompañaron el proceso de preparación, y pidió que el certamen continúe cada año:
“Los chicos se prepararon con entusiasmo. Ojalá el próximo año este encuentro crezca y se premie a todos los participantes, porque cada uno de ellos representa una parte viva de nuestra cultura”.
“Felicitaciones a los chicos y a sus maestros”
Por su parte, el profesor Gaspar, también integrante del jurado, remarcó la dedicación y compromiso de las escuelas que participaron:
“Hay que destacar el esfuerzo de los docentes que se pusieron al frente, que prepararon a sus alumnos y los acompañaron hasta el escenario.
No todos se animan a cantar coplas, y mucho menos frente a tanta gente. Es un trabajo que merece reconocimiento”.
El educador celebró la organización del municipio y subrayó que este tipo de propuestas revalorizan la copla como una herramienta educativa, que conecta a los niños con la historia y la lengua popular de la Puna.

“Esto es mostrar nuestra feria ancestral, nuestra identidad y nuestra cultura”
El tercer jurado, Seberiano Cussi, expresó su emoción al presenciar el entusiasmo de los pequeños copleros y felicitó a la Municipalidad de La Quiaca por recuperar esta tradición en el marco de la Manka Fiesta:
“Este concurso es una iniciativa valiosa, porque permite que los chicos se expresen desde la copla y desde la música.
Esto es mostrar lo que somos: nuestra feria ancestral, nuestra identidad y nuestra cultura.
La Manka Fiesta es el corazón de nuestra historia, y ver a los niños participando es una señal de esperanza”.
Cussi también instó a sumar más escuelas el próximo año y convertir este encuentro en una tradición anual que convoque a toda la comunidad.
La educación como motor de la cultura
El certamen no solo fue un espacio de competencia, sino también de formación artística y cultural.
La participación de docentes, familias y autoridades municipales demuestra que el trabajo conjunto puede mantener vivas las expresiones más antiguas del pueblo andino.
Los jurados coincidieron en que los concursos de copleritos deben transformarse en encuentros permanentes, donde se fomente el aprendizaje, la creatividad y el orgullo cultural desde la infancia.
“Los niños de hoy serán los guardianes de la copla mañana. Si los acompañamos, si los escuchamos, la Puna seguirá sonando con fuerza”, concluyó el profesor Cruz.
