La Quiaca, 8 de enero del 2026 // La Quiaca tiene una ventaja que muchas ciudades envidian y, sin embargo, a veces no capitaliza: paisaje, identidad, frontera, cultura viva y una luz única que cambia el ánimo de cualquier imagen. Pero esa riqueza no se instala sola en la agenda provincial o nacional: hay que contarla, y hoy contarla significa también mostrarla. En ese sentido, el anuncio del área de Turismo es más que una actividad: es una jugada inteligente para convertir a los vecinos en embajadores visuales de su propia ciudad.
El coordinador del área de Turismo, Ariel Llanos, confirmó que el miércoles 14 de enero se realizará un taller gratuito de fotografía y video para móvil, dictado por Gabriel Moschetti (fotógrafo profesional y antropólogo). La propuesta se desarrollará en el Patio Cervecero del Hotel de Turismo, en doble turno: de 9 a 13 y de 15 a 20, con acreditaciones desde las 8. La inscripción se realiza en la Oficina de Turismo de Plaza Centenario, en horario corrido de 8 a 20, con cupos previstos para 50 participantes (y posibilidad de ampliar si la demanda lo exige). La condición es simple y democrática: traer el propio celular. A partir de los 12 años, sin límite de edad.
Ahora, lo potente no es solo el taller. Lo potente es la idea política detrás: al final se lanzará el concurso “Descubriendo mi Quiaca”, para que quienes participen apliquen lo aprendido y vuelquen técnicas en imágenes reales, con premio a definir según posibilidades presupuestarias. En tiempos donde el turismo compite por segundos de atención en redes, esto es marketing territorial del bueno: no el folleto gastado ni el spot acartonado, sino una narrativa construida desde la gente, con autenticidad y orgullo.
Además, el proyecto suma un componente estratégico: el material generado alimentará el Banco Multimedia que se está armando desde la Secretaría de Turismo y Cultura. Traducido: La Quiaca empieza a construir un activo intangible que vale oro para promoción, campañas, identidad visual, videos, coberturas y difusión a escala provincial y nacional. Y lo hace sin vender humo: con capacitación, participación ciudadana y un circuito simple de producción.
En una ciudad donde muchas veces el debate se queda en lo urgente, este tipo de iniciativas tienen un valor especial: crean comunidad, abren oportunidades creativas, generan pertenencia y, de paso, apuntalan una economía posible. Porque si La Quiaca quiere más turismo, más movimiento y más consumo local, primero necesita ser vista… y verse distinta. Este taller es una invitación concreta a cambiar el ángulo: que la ciudad deje de ser solo noticia de frontera y pase a ser, también, imagen de destino.
