La Quiaca, 23 de enero del 2026 // La Quiaca decidió no mirar el futuro desde afuera: lo empezó a construir desde adentro. En una jornada que desbordó expectativas y dejó una señal política y cultural de alto impacto, la Municipalidad —a través de la Secretaría de Turismo y Cultura— impulsó una capacitación fundacional que marca un antes y un después: Inteligencia Artificial aplicada al turismo, la creación de contenidos y la proyección territorial.

Con el Licenciado Dante Dodi Álvarez al frente, el taller intensivo demostró que la innovación no es patrimonio de las grandes ciudades: cuando se la trabaja con enfoque local, la tecnología se transforma en motor de desarrollo, en herramienta de inclusión y en plataforma para potenciar lo más valioso: la identidad. La consigna fue clara: usar IA y celular para posicionar a La Quiaca como destino turístico moderno, sin perder memoria, pertenencia ni voz propia.
La participación fue contundente: más de 75 asistentes de todas las edades. Adolescentes, jóvenes vinculados a la fotografía y el video —muchos provenientes del programa Redescubriendo La Quiaca—, adultos y adultos mayores que decidieron romper el prejuicio y animarse a lo nuevo. Ese cruce generacional es, quizás, la mejor metáfora del momento: una ciudad completa aprendiendo a hablar el lenguaje del presente.
Dodi lo sintetizó con precisión: la Inteligencia Artificial puede generar distancia hasta que se vuelve práctica. Y cuando se vuelve práctica, deja de ser intimidante y se convierte en oportunidad. El taller evitó el tecnicismo vacío: el eje fue el uso estratégico del teléfono celular como herramienta central para crear contenidos turísticos, narrar el territorio, producir relatos, guiones, textos, imágenes y videos con una lógica profesional y aplicable.

Se abordaron conceptos como Machine Learning y Deep Learning, pero con una explicación comprensible: la IA no reemplaza a las personas; potencia lo que las personas deciden contar. La clave, insistió el expositor, está en los parámetros: la IA sigue instrucciones; lo humano interpreta desde la emoción, la experiencia, la cultura y el contexto. En pocas palabras: la tecnología no da identidad; la identidad la damos nosotros.
Y ahí aparece la dimensión estratégica: en una ciudad de frontera, con un valor simbólico enorme en paisaje, cultura y vida cotidiana, el desafío no es copiar modelos ajenos. El desafío es construir una narrativa propia, contemporánea y auténtica. Que La Quiaca se muestre al mundo desde sus voces, desde sus ojos, desde su gente. Porque si hoy “lo que no está en redes no existe”, La Quiaca eligió existir con dignidad, estética y propósito.
El horizonte que se abre es tan ambicioso como realista: consolidar una comunidad local de generadores de contenido —jóvenes y vecinos— que articulen fotografía, video e IA para promocionar la ciudad desde adentro, con mirada territorial y proyección laboral. Esto no solo fortalece el turismo: crea formación, participación, autoestima comunitaria y nuevas oportunidades.
Pensar a La Quiaca como destino inteligente no es comprar tecnología: es construir capacidades. Es tener gente preparada, criterios éticos, relato propio y una institucionalidad que facilite. Y esta capacitación fue eso: un acto de futuro. No un anuncio. Un paso concreto.
