En el marco del 119° aniversario, el área de Cultura y la Banda de Música Municipal continúan visitando y distinguiendo a vecinos destacados. La Dra. Nora Monzón, quiaqueña por adopción y con 39 años de servicio en el hospital, agradeció el reconocimiento “en vida” y pidió coherencia, responsabilidad y construcción colectiva para que la ciudad siga creciendo.
La Quiaca atraviesa su mes aniversario con un gesto que vale más que cualquier discurso: reconocer en vida a quienes dejaron huella. En una nueva jornada de homenajes impulsada por la Municipalidad a través del área de Cultura, junto a la Banda de Música Municipal, se distinguió a la Dra. Nora Monzón, una mujer que hizo de la ciudad su hogar y de la vocación de servicio, una forma de pertenencia.
Emocionada, Monzón agradeció públicamente el reconocimiento y subrayó un concepto que atravesó toda su intervención: el valor de recibir el homenaje en vida. “Me siento muy emocionada… en vida tiene mucho más valor”, expresó ante los presentes, rodeada por vecinos y representantes municipales.
Con un testimonio cargado de identidad y gratitud, la doctora recordó su historia personal: llegó joven y hace casi seis décadas habita la misma casa en La Quiaca. “Prácticamente van a ser 60 años… viví toda mi vida en La Quiaca”, señaló. Y con una frase que sintetiza su recorrido, remarcó: “Soy de Bolivia de corazón, pero gracias a la Argentina siempre voy a decir: soy lo que soy”.
La Dra. Monzón no solo fue reconocida por su trayectoria humana, sino también por su aporte profesional: 39 años de servicio en el hospital local, acompañando generaciones enteras de familias quiaqueñas. “He trabajado toda una vida, ahora estoy jubilada”, dijo con humildad, como quien entiende que el verdadero prestigio se construye en silencio, día a día.

Pero el momento más potente llegó cuando convirtió el homenaje en un mensaje cívico. Con firmeza, planteó que La Quiaca necesita coherencia social para sostener las transformaciones en tiempos difíciles. Reconoció la importancia de avanzar con obras y gestión y pidió respaldar los proyectos que impulsen crecimiento: “Sigan haciendo cosas… es tan importante para La Quiaca seguir creciendo y no quedarnos”.
En un tono sereno, pero contundente, dejó una reflexión dirigida a toda la comunidad: la crítica sin aporte no construye. Llamó a sumar diferencias desde la responsabilidad ciudadana y el compromiso colectivo: “A los vecinos, que colaboren… no está solamente de lejos empezar a hablar mal o criticar y después tampoco hacen nada. Es necesario en forma conjunta crecer”.
El reconocimiento, entonces, no fue solo un acto institucional. Fue una postal de lo que una ciudad puede ser cuando la institucionalidad se pone al servicio del vecino: cercanía, gratitud y memoria viva. Y, sobre todo, una invitación a la sinergia social como única salida en un presente complejo.
Con la Banda de Música como marco emotivo y la presencia municipal acompañando el homenaje, La Quiaca celebró a una mujer luchadora, trabajadora y agradecida. Y en su palabra, dejó encendida una consigna simple y profunda: apoyar, participar y construir.
