La Escuela de Minas Horacio Carrillo, sede La Quiaca, comenzó el ciclo lectivo con normalidad y con una noticia alentadora: el incremento en la matrícula de estudiantes. Su directora, Julieta Urzagate, destacó la procedencia diversa del alumnado, agradeció al municipio por las tareas de desinfección, limpieza y desmalezamiento del predio, y remarcó la necesidad de avanzar con la ampliación y construcción de nuevas aulas. La próxima semana, sin embargo, podría verse afectada por una medida de fuerza en el marco de la lucha docente universitaria.
La Quiaca, 11 de marzo del 2026 // La Escuela de Minas Horacio Carrillo sede La Quiaca puso en marcha el ciclo lectivo con normalidad, en un inicio que deja señales positivas para la comunidad educativa local. Con más estudiantes, expectativas de crecimiento y un establecimiento que fue puesto en condiciones para recibir a los alumnos, la institución vuelve a ratificar su valor estratégico en el norte jujeño.
La directora Julieta Urzagate señaló que este año se registra un incremento en la matrícula, dato que no solo refleja confianza en la institución, sino también la importancia regional que ha adquirido la sede quiacaqueña. No se trata únicamente de estudiantes de la ciudad: la escuela recibe jóvenes de Abra Pampa, de zonas rurales, de sectores fronterizos y, por supuesto, de La Quiaca, lo que confirma su rol como espacio de formación de referencia para una amplia franja del territorio puneño.
Ese crecimiento vuelve a poner en primer plano una necesidad concreta: la ampliación y construcción de nuevas aulas. La expectativa sigue firme dentro de la comunidad educativa, que entiende que el aumento de matrícula requiere respuestas en infraestructura para garantizar mejores condiciones de cursado y sostener en el tiempo la expansión de la institución.

En ese marco, Urzagate también destacó el acompañamiento del municipio, al agradecer las tareas realizadas antes del inicio de clases. La directora valoró especialmente la desinfección del establecimiento, la limpieza general y el desmalezamiento del predio, acciones que permitieron que la escuela reciba a sus estudiantes en mejores condiciones sanitarias y de orden.
Pero además del trabajo de acondicionamiento, la directora puso en valor algo que considera central para la vida institucional: la cultura del cuidado. En ese sentido, remarcó que los propios estudiantes acompañan esa lógica y cuidan el establecimiento, consolidando un vínculo positivo con el espacio que habitan a diario. Ese dato no es menor: cuando una escuela logra construir pertenencia y responsabilidad colectiva, también fortalece su identidad educativa.
La contracara de este arranque normal aparece en el horizonte inmediato. La próxima semana podría registrarse un paro en el marco de la lucha docente universitaria, situación que podría impactar en el normal desarrollo de las actividades. Aun así, el inicio del ciclo deja una base sólida: una institución que sigue creciendo, una comunidad que responde y una conducción que apuesta a sostener el desarrollo de la sede.
En La Quiaca, donde la educación superior y preuniversitaria tiene un valor estratégico para ampliar oportunidades, la Escuela de Minas Horacio Carrillo vuelve a mostrar que sigue siendo mucho más que un edificio escolar: es una puerta de futuro para jóvenes de la ciudad, de la región y de la frontera.
