Mientras la sucursal del Banco Nación en La Quiaca continúa sosteniendo la asistencia con créditos hipotecarios y líneas para pymes, también crece la incertidumbre por una posible medida de fuerza para el lunes. Pablo Choque, responsable de la sucursal, explicó que la decisión dependerá de lo que defina el gremio y de la postura que adopte el personal afiliado. Al mismo tiempo, admitió un fuerte incremento en el uso de tarjetas de crédito, la mora y las refinanciaciones, reflejo de la situación crítica que atraviesa el país.
La Quiaca, 23 de abril del 2026 // La realidad económica nacional también se siente en La Quiaca, y el Banco Nación aparece hoy como uno de los termómetros más claros de esa tensión. Por un lado, la entidad sigue empujando una línea de créditos hipotecarios que despierta fuerte interés entre clientes y familias que buscan acceder a la vivienda propia. Por otro, el aumento del endeudamiento con tarjetas, la mora y las refinanciaciones muestran una cara mucho más áspera del presente.
En ese contexto, se suma una nueva preocupación: un posible paro bancario previsto para el lunes, cuya adhesión en la sucursal quiaqueña todavía no está definida. Pablo Choque explicó que la decisión dependerá de los motivos formales que exponga el gremio y del análisis que realice el personal afiliado. “En el transcurso del día de mañana veremos cuáles son específicamente los motivos que llevan a este paro y en base a eso nos sentaremos con el resto de los chicos a analizar si acompañamos esta medida o no”, señaló. También advirtió que de esa definición dependerá que la sucursal abra o no sus puertas.

No sería la primera vez que una medida termina desactivada en los hechos. De acuerdo con Choque, en la última convocatoria gremial ningún trabajador de la sucursal se adhirió y la atención fue normal, a pesar de que cerca del 80% del personal está afiliado.
Pero más allá de la incertidumbre sindical, uno de los datos más relevantes tiene que ver con los créditos hipotecarios, una herramienta que volvió a instalarse con fuerza en el país y que en La Quiaca también genera demanda. Choque confirmó que la línea sigue vigente y que el año pasado el Banco Nación otorgó más de 20.000 créditos hipotecarios, manteniendo este año la misma tendencia.
Las condiciones, sin embargo, dejan ver el tamaño del esfuerzo que debe hacer cualquier familia para calificar. Según detalló, para un préstamo de 100 millones de pesos, un cliente común debe afrontar una cuota de alrededor de 1.030.000 pesos y acreditar un ingreso individual cercano a 2 millones, además de reunir unos 4 millones de ingresos familiares. En cambio, quienes cobran sus haberes a través del banco acceden a una tasa más baja y a una cuota cercana a 600.000 pesos, con exigencias también menores en materia de ingresos. La financiación puede extenderse hasta 30 años para compra de vivienda y hasta 15 años para ampliación, refacción o terminación.
La sucursal también sostiene otras líneas de asistencia, especialmente para pequeñas y medianas empresas, con créditos para capital de trabajo o inversión. En una zona donde se percibe cierta reactivación minera, incluso hay interesados en financiar maquinaria, camiones o minibuses vinculados a la actividad.
Pero la otra cara del mostrador es más delicada. Choque reconoció que se incrementó el uso de tarjetas de crédito, pero también la mora y las refinanciaciones. El banco, dijo, está acompañando ese proceso con mayores plazos y tasas específicas, incluso permitiendo refinanciar desde el séptimo día de mora, con planes que en algunos casos llegan hasta 90 cuotas.
Ese dato, lejos de ser técnico, revela el cuadro social de fondo: más familias y trabajadores dependen cada vez más del crédito para sostener consumos básicos o salir del paso en un contexto de fragilidad económica. La vivienda sigue siendo un sueño posible para algunos, pero el endeudamiento cotidiano se convirtió en una necesidad creciente para muchos más.
En La Quiaca, así, el Banco Nación aparece atravesado por dos pulsos simultáneos: el de la esperanza de quienes buscan financiamiento para crecer o acceder a una casa, y el de la preocupación de un presente donde hasta una posible jornada de paro se suma a un escenario nacional cada vez más exigente.
