La mañana quiaqueña de este día fue testigo de un emotivo encuentro entre la historia y el futuro de esta ciudad fronteriza. Humberto “Patas” Irahola, maestro de profesión y reconocido exponente cultural, junto al intendente Dante Velázquez, desempolvó un proyecto de 1994 que promete fortalecer el alma cultural de La Quiaca: una ordenanza para renombrar una calle en honor a Juan A. Mansilla, ilustre quiaqueño que alcanzó el cargo de senador de la Nación.
Este proyecto, impulsado originalmente por Iraola hace tres décadas, busca no solo rendir homenaje a Mansilla, sino también enriquecer el acervo cultural e institucional de La Quiaca. “Este es un paso para rescatar nuestra historia, darle voz a quienes construyeron esta tierra y proyectarnos con más fuerza al mundo”, destacó Velázquez, quien subrayó la importancia de la cultura como eje estratégico de su gestión.

En el marco de este acto, Iraola fue nombrado embajador ad honorem de La Quiaca en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde desarrolla su labor cultural. Al aceptar el cargo, Irahola reafirmó su compromiso con su tierra natal. “Ser quiaqueño es llevar nuestras raíces al mundo. Hoy, desde este lugar que me vio crecer, me sumo a este esfuerzo colectivo para complementar el perfil cultural de nuestra ciudad y dar a nuestra región el valor que merece”, expresó con emoción.

El evento no solo celebró la reivindicación de figuras históricas, sino también el impulso que Velázquez ha dado a la cultura local y regional. Iraola ponderó el esfuerzo del intendente para enaltecer tradiciones como la Manca Fiesta, promovida como patrimonio cultural de la humanidad, y su contextualización en un marco regional que recupera la jerarquía ancestral de los festejos andinos.
“Cuando hablamos de cultura, hablamos de identidad, de unión y de futuro”, afirmó Velázquez, quien invitó a Irahola a regresar a La Quiaca cuando se cumpla la ordenanza. “Patas es un referente cultural que ha llevado el nombre de nuestra ciudad a otros horizontes, y su aporte es esencial en esta estrategia de integración internacional que estamos construyendo”, agregó.

Este renacer cultural reafirma el espíritu de La Quiaca como un cruce de historias, tradiciones y sueños que no solo miran al pasado, sino también al futuro con renovada esperanza.
