El Hogar de Ancianos de La Quiaca se viste de fiesta. Este año, la institución no solo celebra el colorido del carnaval, sino que también alcanza un hito histórico: sus 50 años de existencia. Con una energía vibrante y el entusiasmo intacto, tanto residentes como el personal y la comunidad se preparan para vivir momentos de alegría y emoción.
Un carnaval lleno de vida y recuerdos
Banderines, serpentinas y sonrisas se multiplican en los pasillos del hogar. Los residentes, algunos con plena conciencia del paso del tiempo y otros sumergidos en la nostalgia de los recuerdos que las festividades evocan, se preparan para vivir un carnaval especial. La hermana Pascuala Gerónimo, encargada del hogar, destaca la importancia de generar estímulos positivos para los ancianos:
“Cuando ven los colores, las decoraciones, recuerdan. Preguntan, quieren saber cuándo es el carnaval. Es importante motivarlos, que se sientan parte de la celebración”, comenta con entusiasmo.
La iniciativa no se queda solo en las manos del personal del hogar. La Policía de Enlace Comunitario se sumó a la ornamentación, colaborando con la confección de banderines y otros adornos. Además, se espera que comparsas y grupos locales se acerquen a brindar espectáculos, llevando la alegría carnavalera a quienes, en otro tiempo, fueron parte activa de estas fiestas.
Un aniversario para celebrar con el pueblo
Este 2025, el Hogar de Ancianos de La Quiaca cumple 50 años de servicio a la comunidad. Fundado en 1975, primero en Javi y luego trasladado a su actual ubicación, ha sido testigo de innumerables historias de vida. La hermana Pascuala destaca que aún no hay un programa oficial de festejos, pero la invitación está abierta:
“Queremos celebrar con el pueblo. No tiene sentido festejar solos. Todas las ideas son bienvenidas, desde un poeta que quiera declamar hasta una institución que quiera organizar un evento. Todos podemos aportar”, señala, haciendo un llamado a la comunidad.
A lo largo de cinco décadas, el hogar ha subsistido gracias a la colaboración de voluntarios, donaciones y el trabajo incansable de las hermanas mercedarias de la caridad. En un mundo donde los adultos mayores suelen ser invisibilizados, este hogar se ha convertido en un refugio donde se prioriza el bienestar y la dignidad de cada residente.
La salud y el día a día de los residentes
En cuanto al estado de salud de los abuelos, la hermana Pascuala es clara: si bien algunos presentan problemas propios de la edad, en general se encuentran bien y disfrutan de la rutina del hogar. Cada visita, cada momento de esparcimiento es valioso para ellos.
“Nosotros tratamos de motivarlos, de hacerlos jugar, pero a veces también nos cansamos. Es una rutina diaria, pero ellos disfrutan mucho cuando reciben visitas o cuando hay actividades diferentes”, confiesa.
Este llamado a la participación de la comunidad no es solo para la celebración de los 50 años, sino también para la integración de los adultos mayores en la vida de la ciudad. El cariño, la compañía y la alegría son tan importantes como la atención médica y la alimentación.
Una invitación abierta a la solidaridad y la alegría
Con el carnaval como excusa y el aniversario como motivo de orgullo, el Hogar de Ancianos de La Quiaca se convierte en el centro de una gran fiesta comunitaria. La convocatoria está hecha: vecinos, instituciones y artistas pueden sumarse a los festejos.
Porque celebrar la vida es un derecho de todas las edades. Y en La Quiaca, el carnaval y los 50 años del hogar serán el mejor pretexto para honrar a quienes han construido la historia del pueblo.
