María Serapio destacó el compromiso del personal municipal para mejorar la imagen del predio y ofrecer un espacio digno para la memoria de nuestros seres queridos.
En el marco de las acciones de mantenimiento y preservación de espacios públicos, el personal municipal de La Quiaca lleva adelante una intensa jornada de limpieza general en el Cementerio Virgen del Carmen, uno de los sitios más emblemáticos y sensibles para la comunidad quiaqueña. María Serapio, referente del equipo de trabajo, brindó detalles sobre la labor que se realiza en el predio, que incluye desmalezamiento, recolección de flores secas y remoción de residuos orgánicos que se acumulan con el paso del tiempo y los cambios de estación.
“Estamos todos abocados a esta tarea, limpiando cada rincón del cementerio. Es un trabajo que requiere esfuerzo y constancia, pero sabemos lo importante que es para quienes vienen a visitar a sus seres queridos”, expresó Serapio, en declaraciones a medios locales. Según explicó, el viento y las bajas temperaturas provocan que el césped seco y las flores marchitas se acumulen en distintos sectores, generando mal olor y un aspecto descuidado. Por eso, se está realizando una limpieza integral para devolverle al espacio la armonía y el respeto que merece.
La acción no solo apunta a lo estético, sino a crear un entorno más digno y cálido para las familias que se acercan a honrar a sus seres queridos. “Queremos que cuando vengan se encuentren con un lugar limpio, ordenado, donde realmente se sientan acompañados y puedan rendir homenaje en paz. La semana pasada, por ejemplo, nos visitó la señora Olga Hidalgo y muchas otras personas reconocidas de la ciudad, quienes nos felicitaron por el trabajo que estamos haciendo”, relató con orgullo Serapio.
Estas tareas forman parte de un plan permanente de cuidado del Cementerio Virgen del Carmen, que busca no solo mantener el orden, sino también reforzar el valor simbólico y emocional que tiene este espacio para toda la comunidad. “Este no es un lugar cualquiera, aquí descansan nuestros seres más queridos. Y nuestra tarea es cuidar este espacio como si fuera nuestra propia casa”, añadió.
Desde el municipio se agradece profundamente la dedicación del personal que trabaja diariamente, muchas veces en condiciones climáticas adversas, para garantizar la limpieza, la conservación y la tranquilidad de este espacio sagrado. La comunidad quiaqueña también es invitada a colaborar manteniendo la limpieza en sus visitas, retirando residuos y flores en mal estado.
Con compromiso y respeto, La Quiaca honra su historia y a quienes la construyeron. El Cementerio Virgen del Carmen no es solo un lugar de reposo: es también una expresión de la memoria colectiva de toda una ciudad.
