La Oficina de Información Turística (OIT) de La Quiaca aprobó la evaluación del Programa Inicial de Calidad para Oficinas de Información Turística de Ministerio de Turismo de la Nación. Auditada por Verónica Llambrich, la distinción será formalizada antes de fin de año. Para el Municipio —con el Lic. Dante Dodi al frente de la Secretaría de Turismo y la conducción estratégica del intendente Dante Velázquez— el logro es más que un diploma: es política pública aplicada, con impacto directo en el visitante y en el trabajador local.

1) La calidad como decisión política.
Este resultado no es azar ni trámite: expresa una prioridad de gobierno. Estandarizar protocolos de atención, señalética, gestión documental y tableros de consulta coloca a la OIT en un nivel operativo superior. Cuando un viajero llega, encuentra respuestas consistentes, datos validados y derivaciones precisas hacia prestadores, ferias, circuitos culturales y gastronómicos. Ganamos confianza del visitante y tracción económica para nuestros emprendedores.
2) Gestión que ordena la experiencia del turista.
Con la OIT certificada, la ciudad acorta tiempos de respuesta, reduce fricciones y eleva métricas de satisfacción. La calidad turística es la “infraestructura blanda” que sostiene el resto: una buena derivación al artesano, al guía, al hospedaje o al evento cultural se traduce en más pernoctes, más consumo local y mejores reseñas. La primera impresión ya no depende del azar, sino de procesos que cuidan cada contacto.
3) Más oportunidades para el ecosistema local.
El sello abre puertas a financiamiento, capacitación y promoción en redes federales. Esto significa formación continua para quienes atienden al turista, acceso a programas de mejora para prestadores y visibilidad del destino en agendas nacionales e internacionales. La calidad no se guarda en un marco; irradia hacia hoteles, comedores, guías, ferias y experiencias comunitarias. El efecto derrame es empleo, ingresos y orgullo local.
4) Coherencia con la visión de integración internacional.
La Quiaca trabaja para insertarse en rutas turísticas binacionales y trinacionales (Jujuy–Salta–Uyuni–Atacama). En esa liga, competir exige estándares homogéneos y promesas cumplidas. Esta certificación alinea a La Quiaca con destinos pares del corredor andino y respalda la agenda de Valorización Cultural (Manka Fiesta, arte mural, circuitos históricos, gastronomía) con un sistema de atención confiable en la puerta de entrada.
5) Municipio presente, comunidad protagonista.
La calidad es también cultura ciudadana: señalizar mejor, orientar con empatía, derivar con precisión y honrar la identidad en cada recomendación. El Municipio ordena y facilita; la comunidad ofrece lo irremplazable: hospitalidad, oficio y memoria. Este sello reconoce un trabajo de equipo entre Estado local, trabajadores, emprendedores y escuelas que forman a los jóvenes en turismo y servicios.
6) Lo que viene: pasar del estándar al diferencial.
El desafío ahora es medir y mejorar: encuestas de satisfacción en alta y baja, tableros públicos de desempeño, trazabilidad de consultas, y programas de excelencia para prestadores. Con ello, la OIT se vuelve centro de inteligencia del destino: detecta tendencias, corrige desvíos y sugiere inversiones en productos ancla que eleven el ticket promedio y alarguen la estadía.
Dante Velázquez, intendente: “La calidad no es decorativa; es lo que nos permite competir y crecer. Certificamos hoy para vender mejor mañana, sin renunciar a lo que nos hace únicos”.
Dante Dodi, secretario de Turismo: “El sello valida nuestros procedimientos y habilita nuevas herramientas para capacitar, financiar y promocionar el destino”.La certificación de la OIT es un punto de inflexión: de la buena voluntad a la gestión con método; de la identidad a la experiencia curada; del deseo de integrarnos a la capacidad real de competir en circuitos internacionales. La Quiaca le pone calidad a su cultura para que cada visita se convierta en recomendación y retorno.
