En una reunión con la comunidad de La Quiaca Vieja, participaron representantes de Recursos Hídricos de la Provincia, Vialidad, el municipio y vecinos de la zona, en un encuentro orientado a abordar una preocupación central: el cuidado del agua, la protección del cauce del río y la necesidad de obras que resguarden a la comunidad. Carlos Lozano, jefe de División Áridos, Minas y Pozos de Recursos Hídricos, explicó que se avanzará con relevamientos técnicos y posibles obras complementarias para defender márgenes, cuidar cañerías y mejorar el sistema hídrico y vial del sector.
La Quiaca, 9 de abril del 2026 // La comunidad de La Quiaca Vieja volvió a poner sobre la mesa un reclamo tan concreto como urgente: cuidar el agua, ordenar el uso del árido y mejorar el camino de acceso y circulación en la zona. En ese marco se desarrolló una reunión entre referentes comunitarios, el gobierno municipal, áreas provinciales y técnicos de Recursos Hídricos, con el objetivo de escuchar las demandas del lugar y comenzar a delinear respuestas sobre un problema que afecta de manera directa la vida cotidiana de los vecinos.
Carlos Lozano, jefe de División Áridos, Minas y Pozos de Recursos Hídricos de la Provincia, explicó que fueron invitados a participar del encuentro para observar el comportamiento y la situación del río en el sector de Toroara, con la perspectiva de proyectar obras que permitan mejorar las márgenes y proteger tanto las cañerías de agua potable como los canales de riego. El funcionario señaló que la intención es evaluar también qué otras intervenciones complementarias pueden ejecutarse para responder a los pedidos formulados por la comunidad.

Uno de los puntos más sensibles planteados por los vecinos fue el impacto de las crecientes sobre las tomas y cañerías, ya que en distintos momentos el avance del agua arrastró estructuras y complicó el abastecimiento y el riego. Ante ese panorama, Lozano indicó que se elevarán las actuaciones correspondientes y que seguramente intervendrá personal técnico del área de ingeniería hidráulica para realizar relevamientos específicos, no sólo sobre las tomas, sino también sobre el control del cauce y la necesidad de entrenamientos que permitan evitar el deterioro de la zona.

La reunión también dejó planteada una preocupación ambiental clave: la necesidad de cuidar los áridos y revisar el impacto de la extracción de arena en los ríos. Lozano advirtió que cada vez llega menos material desde la naciente del río, lo que modifica el comportamiento del cauce y hace más necesaria la ejecución de obras complementarias para mejorar el sistema y evitar mayores problemas en el futuro. Esa observación conecta directamente con una demanda que en la Puna ya no puede postergarse: el manejo responsable de los recursos naturales y del equilibrio hídrico en una región especialmente sensible.
Otro de los mensajes centrales estuvo vinculado al uso responsable del agua. El funcionario remarcó que en esta época, cuando ya no hay lluvias y las napas comienzan a bajar, resulta fundamental que la comunidad utilice el recurso de manera consciente y evite el desperdicio. La advertencia no fue menor: el escenario climático obliga a redoblar cuidados, tanto en las localidades rurales como en los centros urbanos, donde muchas veces el uso ineficiente del agua agrava problemas que luego terminan repercutiendo en todo el sistema.
Tras el encuentro, se anunció que se realizará un recorrido por el terreno para identificar con mayor precisión los lugares donde se requieren obras y definir prioridades de intervención. La señal política es clara: la comunidad de La Quiaca Vieja logró que sus planteos lleguen a la agenda de Provincia y municipio, y ahora espera que ese diagnóstico compartido se traduzca en respuestas concretas. Porque en la Puna, cuidar el agua, el cauce y el camino no es un lujo: es defender la base misma de la vida comunitaria.
