La supervisora de Nivel Inicial, Nélida Gil, brindó un emotivo mensaje en el acto por el Día de las Maestras Jardineras en La Quiaca. Reivindicó el rol social, educativo y pedagógico del nivel inicial, recordó el legado de Rosario Vera Peñaloza y llamó a fortalecer la formación docente para acompañar a las nuevas infancias con amor, compromiso y calidad educativa.
La Quiaca. En el acto por el Día de las Maestras Jardineras, realizado en La Quiaca, la supervisora de Nivel Inicial, Nélida Gil, dirigió un profundo mensaje a docentes, directivos, profesores, familias y comunidad educativa, destacando la importancia del nivel inicial dentro del sistema educativo.
Gil sostuvo que esta fecha invita a reconocer una de las tareas más significativas en la vida de los niños: el primer paso hacia la socialización, la integración y la vida escolar.
“El nivel inicial es el primer paso que transitan nuestras infancias para socializar e integrarse a la vida social”, expresó.
La supervisora remarcó que las maestras jardineras no solo cumplen una función educativa, sino también una función social. En ese sentido, señaló que la carrera docente ya no puede ser entendida únicamente como vocación, sino como un compromiso profundo con la sociedad y con las infancias.
“La carrera docente dejó de ser algo simplemente vocacional; es un compromiso con la sociedad y con las infancias”, afirmó.
Durante su discurso, Gil recordó la figura de Rosario Vera Peñaloza, considerada una de las grandes referentes de la educación inicial argentina. Señaló que su historia y trayectoria deben seguir siendo leídas y estudiadas por las nuevas generaciones docentes.
Destacó que, así como Vera Peñaloza defendió el juego, la indagación del ambiente, los espacios apropiados para los niños y el perfeccionamiento docente, hoy las maestras jardineras deben levantar nuevamente esa bandera para ofrecer una educación de calidad.

“Hoy también debemos levantar la bandera del perfeccionamiento docente para poder ofrecer una educación de calidad en el nivel inicial”, señaló.
Gil también hizo referencia a las nuevas infancias, a la diversidad de inteligencias múltiples presentes en las salas y a la necesidad de fortalecer la tarea pedagógica desde el amor, la comprensión, la caridad y la formación profesional.
La supervisora recordó además que la Ley Nacional de Educación y la Ley Provincial ampliaron el servicio educativo desde los 45 días, a través del jardín maternal, hasta los cinco años, lo que demuestra la enorme relevancia del nivel inicial en el desarrollo integral de los niños.
También valoró el rol que las maestras jardineras tuvieron durante la pandemia, cuando las familias volvieron a reconocer con mayor claridad la importancia del acompañamiento docente en la primera infancia.

“Revalorizar el rol del maestro y la maestra jardinera no solamente depende de las familias y de la sociedad; depende también de cada uno de nosotros”, sostuvo.
En otro tramo, expresó que cada maestra jardinera conoce profundamente el significado emocional de su tarea cotidiana.
“Cada día que vemos esos ojos que nos miran, esos brazos que nos buscan para darnos un beso y saludarnos, sabemos que tenemos una luz interior bastante particular”, manifestó.
Gil también saludó especialmente a los profesores de música, educación física e inglés que trabajan en jardines de infantes, destacando que, aunque no siempre provienen específicamente del nivel inicial, estudian, se preparan y acompañan con compromiso los aprendizajes de los niños.
Finalmente, invitó a las directoras de los jardines maternales e infantiles a recibir un presente simbólico en representación de todas las jardineras de la Región 1.
El mensaje de Nélida Gil dejó una fuerte reivindicación del nivel inicial como espacio fundacional de la educación, donde se construyen afectos, valores, aprendizajes y las primeras herramientas para la vida social.
