El intendente de La Quiaca, Dante Velázquez, entregó personalmente el decreto de pase a planta permanente al empleado municipal Luis Calisaya, quien no pudo participar del acto realizado la semana pasada en el Complejo Cultural Manka Fiesta. La medida forma parte de la histórica regularización laboral que alcanzó a casi 200 trabajadores municipales, presentada por la gestión como un acto de justicia social y ejercicio concreto de la autonomía municipal.
La Quiaca. El empleado municipal Luis Calisaya recibió este lunes su decreto de pase a planta permanente de manos del intendente de La Quiaca, Dante Velázquez, luego de no haber podido estar presente en el acto central realizado la semana pasada en el Complejo Cultural Manka Fiesta.
La entrega tuvo un fuerte valor simbólico y humano, porque permitió completar una reparación laboral que alcanzó a casi 200 empleados municipales. Para muchos trabajadores, el pase a planta no representa solamente un acto administrativo: significa estabilidad, reconocimiento, tranquilidad familiar y la confirmación de años de servicio al municipio.
La semana pasada, en un acto colmado de emoción en el flamante Complejo Cultural Manka Fiesta, el intendente Velázquez entregó los decretos correspondientes a una nueva tanda de trabajadores que esperaban desde hacía años la regularización de su situación laboral. En aquel encuentro, el jefe comunal habló de “enmendar errores del pasado” y de reparar injusticias que se habían prolongado durante mucho tiempo.
En ese marco, la entrega a don Luis Calisaya reafirma que la medida no quedó limitada a una ceremonia institucional, sino que avanzó hasta llegar también a quienes por distintas razones no pudieron participar del acto. El gesto del intendente de entregarle personalmente el decreto vuelve a poner en primer plano el sentido de cercanía y reconocimiento hacia cada trabajador.

La decisión política fue presentada por la gestión municipal como una muestra concreta de justicia social, pero también como un ejercicio de la autonomía de los municipios. En un contexto económico complejo y con fuertes restricciones presupuestarias, La Quiaca logró ordenar su administración para avanzar con la estabilidad laboral de trabajadores que sostienen día a día los servicios de la ciudad.
Velázquez había señalado que esta medida busca saldar una deuda histórica con empleados que durante años vivieron en la incertidumbre. El pase a planta permanente permite a las familias municipales proyectar con mayor seguridad, especialmente en tiempos donde la estabilidad laboral se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los hogares argentinos.
La entrega del decreto a Calisaya también recuerda que detrás de cada expediente hay una historia personal. Hay años de trabajo, madrugadas, tareas silenciosas, servicios públicos sostenidos, familias que esperan y trabajadores que muchas veces cumplen funciones esenciales sin el reconocimiento que merecen.
Desde la Municipalidad se viene destacando que los empleados municipales son parte central de la transformación de La Quiaca. Son quienes trabajan en calles, espacios públicos, oficinas, servicios, obras, mantenimiento, atención y múltiples áreas que hacen posible el funcionamiento cotidiano de la ciudad.
En ese sentido, el pase a planta permanente no solo beneficia a cada trabajador, sino que fortalece institucionalmente al municipio. Una planta laboral con mayor estabilidad también permite mejorar la organización interna, consolidar equipos y reconocer la experiencia acumulada por quienes llevan años al servicio de la comunidad.
La imagen de don Luis Calisaya recibiendo su decreto resume el espíritu de esta etapa: una reparación que llega con nombre y apellido, una decisión política que baja a la vida concreta de los trabajadores y una ciudad que empieza a saldar deudas pendientes con su propia familia municipal.
Con esta entrega, La Quiaca continúa cerrando una página de precariedad y abre otra vinculada a la dignidad laboral, la estabilidad y el reconocimiento. Para Luis Calisaya y su familia, el decreto significa mucho más que un papel: es la tranquilidad de saber que años de esfuerzo finalmente fueron reconocidos.
