En el marco de las celebraciones por los 50 años de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, la comunidad de La Quiaca se prepara para una serie de actividades que combinan espiritualidad, unidad barrial y acciones solidarias. La hermana Pascuala Gerónimo invita a colaborar y participar activamente.
La ciudad de La Quiaca se viste de fe, comunidad y compromiso con una serie de iniciativas organizadas por las Hermanas Mercedarias de la Caridad, que celebran su medio siglo de presencia en la región. En este marco, se lanza una rifa solidaria con importantes premios, cuyos fondos serán destinados a cubrir los gastos de la gran celebración programada del 11 al 15 de agosto.
La rifa, que ya circula entre vecinos, parroquias y grupos comunitarios, tiene un valor accesible de 2.000 pesos por número, y ofrece como premios un televisor de 43 pulgadas, un juego de vajilla de 36 piezas y una jarra eléctrica. El sorteo se realizará el 30 de junio. “Pedimos a todos que nos ayuden a vender, cada colaboración suma muchísimo”, expresó la hermana Pascuala, remarcando que varias familias ya están activamente colaborando.
Por otra parte, se comunicó la suspensión de la feria de platos regionales que estaba prevista para el Día del Padre, por coincidir con múltiples actividades personales y parroquiales. “Ese día es de mucha fiesta familiar, nadie va a querer un plato de calapurca si está haciendo un asadito para papá”, explicó con simpatía la hermana Pascuala. Se anunciará próximamente una nueva fecha para esa actividad gastronómica solidaria.
Además, este sábado 14 de junio se realizará una gran peregrinación en honor a la Virgen del Perpetuo Socorro, patrona de la ciudad. La caminata de fe partirá desde la parroquia local hasta la comunidad de Sansana, con la participación de numerosos grupos eclesiales: Liga de Madres, Infancia Misionera, Pastoral Juvenil, Lais Mercedarios y el grupo Neocatecumenal, entre otros. “Invitamos a todos a caminar y a rezar por lo que estamos viviendo en La Quiaca. Esta peregrinación es una oportunidad para unirnos, agradecer y pedir fortaleza”, dijo la hermana.
La comunidad quiaqueña demuestra, una vez más, su espíritu solidario y profundamente espiritual. Cada acción –desde la venta de una rifa hasta la caminata bajo la bendición de la Virgen– se transforma en una expresión de amor colectivo y esperanza. Un pueblo que, incluso en tiempos difíciles, se fortalece en comunidad, bajo el manto de su fe.
