La Quiaca, 6 de marzo del 2026 // El bacheo que comenzó a verse desde ayer en el tramo Pumahuasi – La Quiaca sobre la Ruta Nacional Nº 9 tiene un origen verificable: más de un año de reclamos institucionales encabezados por el intendente Dante Velázquez, con notas formales elevadas a Vialidad Nacional y gestiones reiteradas ante autoridades competentes. La Ruta 9 es jurisdicción nacional y nervio vital para la Puna. Por eso preocupa que en redes sociales circulen publicaciones que descalifican sin chequear y que algunos medios repliquen esos mensajes como si fueran información. En tiempos delicados, la responsabilidad civil y periodística no es un detalle: es parte de la solución.
La Ruta Nacional Nº 9 no se deterioró en una semana, y tampoco se repara por “milagro” o por una ocurrencia de último momento. En La Quiaca, el problema fue advertido, documentado y reclamado de manera sostenida desde hace más de un año. Existen notas formales del Municipio dirigidas a Vialidad Nacional donde se solicita mejora de carpeta asfáltica, incremento de cartelería de señalización y pintado de señalización horizontal, además de insistencias tras siniestros viales graves. Es decir: hay respaldo administrativo y trazabilidad institucional.

En un escenario donde la Ruta 9 es jurisdicción nacional, no alcanza con indignarse: hay que golpear puertas correctas, abrir expedientes, insistir con documentación y mantener el tema en agenda pública. Eso es exactamente lo que viene haciendo el intendente de La Quiaca, Dante Velázquez. Y lo hizo aun cuando —por lógica federal— el municipio no tiene competencia directa sobre una ruta nacional: su rol es gestionar, reclamar, exigir y sostener el tema hasta que el organismo responsable actúe.
En esa misma línea, la Radio Municipal vienen generando contenido desde hace meses para alertar sobre los riesgos de circular por una ruta deteriorada, visibilizando baches, daños y consecuencias, y reforzando el reclamo a Provincia y Nación. Esa tarea no es propaganda: es prevención. Y es, también, parte del mecanismo por el cual un tema local logra escala institucional.
En los últimos días, además, el intendente profundizó gestiones en la sede de Vialidad Nacional y ante autoridades nacionales, logrando que desde Nación se comunicara a la delegación de Jujuy la necesidad de movilizarse hacia una respuesta primaria: bacheo inmediato, que es precisamente lo que comenzó a observarse en el tramo señalado.
Por eso resulta lamentable —y preocupante— la circulación de publicaciones en redes que descalifican actuaciones institucionales con frases del tipo “miente” o “no hagan viajes”, sin verificar antecedentes documentales ni el circuito administrativo que sostiene cualquier intervención en jurisdicción nacional. La crítica ciudadana es legítima; la descalificación infundada, no. En una comunidad madura, la responsabilidad civil también cuenta: la información falsa o no chequeada no suma, resta; debilita reclamos reales, ensucia el debate y erosiona la confianza en las herramientas formales que, aunque lentas, son las que finalmente producen resultados.
Y aquí hay un punto que interpela directamente a los medios: darle entidad a acusaciones sin chequear habla mal del medio, no del reclamo. Porque un medio no es un muro de redes: es un actor social con obligación mínima de verificación, especialmente cuando se pone en juego el prestigio de instituciones o personas. La ruta se arregla con gestión y presión institucional; no con operaciones de Facebook.
En síntesis: el bacheo que hoy se ve es consecuencia de un proceso acumulado de reclamo formal + insistencia política + difusión preventiva. Puede ser insuficiente para la magnitud del problema, pero es un avance concreto que nace de un trabajo sostenido. Lo serio ahora es sostener el reclamo para que el mantenimiento no sea un parche aislado, sino el inicio de una solución a la altura de lo que la Puna necesita: una Ruta 9 segura, señalizada y operativa, como corresponde a un corredor vital del Norte argentino.
