La Municipalidad de La Quiaca intensificó esta semana su servicio de contención social ante las bajas temperaturas extremas que azotan la región y el impacto persistente de la crisis socioeconómica. Bajo el lema “Nadie pasa frío, nadie pasa hambre”, el equipo municipal desplegó acciones concretas en distintos puntos estratégicos de la ciudad, brindando desayunos solidarios a personas en situación de vulnerabilidad, adultos mayores y trabajadores de la calle.
En la jornada de hoy, la actividad se desarrolló en el Centro de Integración Papa Francisco, así como en inmediaciones de Avenida Sarmiento, donde se instaló un puesto de atención con personal voluntario y agentes municipales. El operativo incluyó la distribución de infusiones calientes, pan casero y frutas, además de recomendaciones sanitarias para prevenir enfermedades respiratorias.
Un invierno crudo y una economía asfixiante
“Continuamos con los desayunos solidarios porque el frío no da tregua y la situación económica es cada vez más delicada”, señalaron desde la coordinación del área social del municipio. En un contexto donde la inflación castiga a las familias más humildes y los precios de alimentos básicos siguen en alza, este tipo de acciones emergen como redes de contención esenciales.

La ciudad de La Quiaca, ubicada a más de 3.400 metros sobre el nivel del mar, experimenta temperaturas bajo cero durante varias semanas consecutivas, lo que agrava la realidad de quienes no tienen calefacción, viven en viviendas precarias o se ven obligados a pasar gran parte del día al aire libre. A esto se suma el aumento en el costo del gas envasado, la leña y otros elementos indispensables para la supervivencia.
Articulación comunitaria y compromiso
La propuesta no es solamente asistencial, sino participativa y comunitaria. Las actividades se desarrollan gracias a la colaboración de voluntarios, vecinos, comedores barriales y organizaciones religiosas, que trabajan junto al municipio en la preparación de alimentos y la logística. El Centro de Integración Papa Francisco, es una escuela para personas con discapacidad.
Desde la municipalidad destacaron que se trata de una política transversal, que no solo atiende la necesidad alimentaria, sino que identifica casos de mayor gravedad para su posterior derivación a programas de asistencia integral.
Prevención, abrigo y solidaridad
A través de estos operativos, también se entregan ropa de abrigo, frazadas y kits de higiene personal, especialmente en los barrios periféricos. Las autoridades recordaron que cualquier ciudadano puede acercarse a colaborar o alertar sobre personas que necesiten ayuda urgente.
“Esto no es caridad, es justicia social”, expresó una trabajadora social del equipo municipal. “Queremos que cada quiaqueño sienta que no está solo. En tiempos difíciles, el Estado tiene que estar más presente que nunca”.
